¿Y si te ponen mirando pa Cuenca…?

Cuenca, tanto la capital como su provincia, tienen mucho que ofrecer, en bastantes ámbitos si a eso vamos. Es una región rica en agricultura y ganadería, con técnicas vanguardistas seguidas por muchos; se está invirtiendo en infraestructuras, con lo que hace de ella un lugar moderno; no falta el valor histórico y arqueológico, lo que la hace objeto de estudio por intelectuales de todo el mundo; y no hay que olvidar todo su aporte a la cultura, entre literatura, arte y diversos eventos similares a esto.

Y quizá el mayor aporte que ha hecho Cuenca a la cultura española haya sido a nivel popular. No hay un solo español en todo el territorio nacional que no haya oído, usado o disfrutado de la expresión «poner mirando a Cuenca«. La lingüística puede ser un poco diferente según en qué zona del país estemos, pero el significado sexual es inconfundible, y ahí no hay error posible: estamos ante la manera más metafórica y popular de llamar al «sexo a cuatro patas», «a perrito» o cualquier otra forma que se te ocurra de llamar a la postura del coito a tergo.

Muchas son las teorías sobre qué pudo ser  lo que dio lugar a este dicho popular, y por qué fue Cuenca y no otra la ciudad elegida para la metáfora. Poco importa desde luego a no ser que seas un friki de este tipo de cosas, porque lo importante es que ahora forma pararte de nuestro bagaje cultural. Y en lo que se refiere al extranjero, muchos son los que se sienten curiosos al respecto, y visitan nuestra tierra por si encontraran la respuesta correcta. No lo hacen, por supuesto, porque eso pertenece a un imaginario popular que ya se pierde con el pasar de los siglos; pero el intento siempre es de agradecer, aunque sea por darle respuesta a por qué la ciudad conquense dio lugar a este dicho relacionado con una postura sexual.

En el sexo todo es innovar, no hay que quedarse clavado en un solo punto solo porque se considere lo correcto. Cada cual debe vivir su sexualidad como más placer le proporcione, y si lo hace en compañía de otra persona, siempre teniendo en cuenta los deseos y gusto de la otra y poniéndolos en consonancia de los otros. Pero no hay duda de que follar a perrito es una de las posturas sexuales más placenteras que se pueden adoptar, y que ha sido practicada desde los albores de la humanidad (numerosos frescos antiguos, y clásicos de la literatura erótica como el Kamasutra así lo avalan). Si eres aficionado al porno gratis, no me negaras que los videos de sexo de los que se puede disfrutar no deja de ensalzar esa postura como de las preferidas por las parejas, sobre todo las hetero. Visto desde la perspectiva pornográfica, el macho dominador somete a la mujer con la potencia de su verga poniéndola en la postura en que los animales copulan, mientras la hembra dominada la disfruta en plan sumiso como la perra caliente que es (perra o entiéndase cualquier otra hembra animal). Y por suerte o por desgracia, la perspectiva real y práctica de esa postura no difiera mucho de la del porno.

Luego, explicada fisiológicamente, sí que parece que el placer que se obtiene del coito a tergo tiene una justificación, pues la postura favorece el golpear con eficacia el punto G femenino, mientras le da al hombre la libertad de llegar a otras zonas erógenas; esto aumenta la excitación de la mujer, y hace que el contacto de los órganos sexuales debidamente estimulados aumente la sensación de placer, y por ende la intensidad de los orgasmos. Como siempre, eso queda al gusto del consumidor, siempre que se habla de sensaciones y placeres sexuales… lo importante es probarlo, para saber si merece o no también nuestra aprobación.

 

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